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M, EL IMPOSTOR, prolongada vistosidad
Martín Bossi brilla en lo más íntimo de un show ostentoso
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Martín Bossi
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El
espectáculo es efectista. Basado en una orquesta de media docena de músicos,
bailarines en llamativas coreografías, restallante iluminación, atractivo
vestuario y proyecciones en grandes pantallas, no repara sin embargo en lo
íntimo, en lo sutil, en la comunicación de que es capaz el impostor del título.
Martín Bossi es un artista completo y un gran imitador, no hay duda, pero
un show de más de dos horas sin una línea argumental y al que le falta gracia en
los textos, no se sustenta. Por eso se pierden las pocas apariciones de la
dúctil Vivian El Jaber -en el rol de su madre-, mientras aparecen
Chayanne, Sandro, Charly García, Fito Páez, Joaquín Sabina, algunos en largos y
desabridos diálogos.
Lo mejor reside en las breves transformaciones que Bossi hace con tan sólo
muecas, gesticulaciones e inflexiones vocales, mientras reflexiona sobre
cuestiones del actor y se somete a un dilatado proceso de maquillaje, sentado
frente al público. Entre tanto, sin vestuario alguno, con su torso desnudo,
personifica a Ricardo Fort, a Cristina Fernández de Kirchner, a Zulma Lobato, a
Mauricio Macri, en rápidas apariciones marcadas con precisos matices, en
divertidos flashes, sin aparatosidad alguna. Es en ese momento donde aparece lo
auténtico, lo que es capaz de dar este observador minucioso para ser otro. Pero
queda solitario y pequeño en el vasto escenario, y a la dirección no se le ha
ocurrido que quien está sentado más atrás de la tercera fila en la enorme y
oblonga sala, no podrá detenerse en las líneas que dibujará en su cara para ir
mutando, en las delicadas pinceladas sobre sus ojos o sus pómulos que nadie
podrá observar en detalle. La sola decisión de proyectarlo aprovechando las
pantallas laterales se les ha escapado. Del modo en que lo presentan, se
disfrutaría mucho más en un íntimo escenario de café concert o de pequeño
teatro off.
El resto es pirotecnia visual, colorida y algo rimbombante, que no haría falta
si Bossi se convenciera de que –al decir de Gracián- lo bueno, si breve, dos
veces bueno. Martin Wullich
Miércoles a viernes a las 21
Sábado a las 21 y a las 23.30 Domingos a las 20.30
Teatro Broadway
Av. Corrientes 1155 – Cap.
(011) 4382-2201
Entrada: desde $ 80.-
PUBLICADA 30/09/2010
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