|
FUEGO ENTRE MUJERES, agudo desvarío
Sorprende y entretiene la ocurrente historia pergeñada por Muscari.
|
|
Escena de "Fuego entre mujeres"
Imágenes en Galería (5)
[Click sobre la Imagen para ver Galería]
|
|
|
|
|
|
La abuela, víctima de
un accidente casero con un calentador, ha quedado con gran parte de su cuerpo
quemado. La infortunada y cándida mujer –en apariencia- ha perdido a sus
hermanas en ese episodio. La hija, lesbiana y alcohólica recuperada –en
apariencia-, junto a la bulímica nieta, quieren someterla a un trasplante de
piel. Como las apariencias engañan, pronto se verán los conflictos y saldrán a
la luz evidentes verdades que no se querían ver, o no deberían haberse visto.
La vuelta de tuerca que el director José María Muscari ha encontrado para
esta nueva puesta en escena de su propia obra, sumada al cambio de elenco,
mejora con creces aquella “Piel de chancho” que estrenó en el Teatro del Pueblo
durante 2006. A tal punto han sido bienvenidos esos cambios que la obra parece
otra, aunque sea la misma. Quizás por esa razón se conoce con otro nombre, y la
música de Sandro está omnipresente en las alteradas relaciones de estas tres
mujeres con diferentes trastornos. El texto es graciosamente provocador y deja
claro hasta donde es capaz de llegar el ser humano con sus miserias, sus
perversiones, su egoísmo, su crueldad e hipocresía en el trato cotidiano,
llegando a la humillación y la violencia verbal que se hace presente en muy
creativos y delirantes insultos y epítetos de toda laya. Es un humor muy
particular que no desdeña lo negro y lo comercial, apelando a menciones de
conocidas marcas actuales y pretéritas. Aunque parezca increíble, estas mujeres
se quieren, se necesitan, pues cada una sin la otra sería una desgraciada. Hay
algo más que las une: la incondicional pasión por Sandro. La vida así parecería
tener un sentido, por lo menos hasta el sorprendente final.
El delirante vestuario y la coloridamente plástica escenografía, tan
estéticamente kitsch, conforman el adecuadísimo marco para el relato.
Irma Roy compone con misterio su maquiavélico personaje, dejando entrever
con elocuentes miradas lo que trama en su mente perturbada. Mónica Salvador
personifica a la madre, en un notable trabajo actoral, que denota sus
histriónicas posibilidades cuando es llevada de la mano de un buen director. Lo
mismo ocurre con Dalma Maradona, quien evoluciona favorablemente desde
sus primeros e inseguros pasos. Martin Wullich
Jueves a domingo a las 21.30
Teatro Tabarís
Av. Corrientes 829 - Cap.
Entrada: $ 70.-
www.fuegoentremujeres.blogspot.com
PUBLICADA 28/01/2010
|