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CAPERUCITA, un espectáculo feroz
Con texto y dirección de Javier Daulte, Caperucita propone una graciosa variante de la clásica fábula.
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Actúan: Valeria Bertuccelli, Héctor Díaz, Alejandra Flechner y Verónica Llinás Vestuario: Alejandra Robotti Escenografía: Alicia Leloutre Iluminación: Gonzalo Córdova Música original: Mauro Garcia Barbe Autor y director: Javier Daulte
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La famosa
fábula -en versiones de Perrault o los hermanos Grimm- encuentra otra vuelta de
tuerca en el llamativo texto de Javier Daulte que tan ocurrentemente puso
él mismo en escena. En esta analogía,
no sólo el lobo sino también la historia es feroz, como su título indica. El
desarrollo inicial muestra la relación entre tres mujeres –abuela, madre e hija-
y los diferentes avatares que viven a partir del ingreso de la primera en un
hospital, mientras la última abandona a su obsesivo hombre.
Secretos, intrigas, dimes y diretes que parecen mas propios de una corte,
conforman la cotidianeidad de esta familia de solas mujeres. También hará su
aparición, con mucho misterio, un insólito mentalista cuyos métodos poco
ortodoxos le servirán para todo menos para doblar cucharas. El relato pasa por
momentos muy ocurrentes y delinea los personajes con enojos, pasiones, odios,
amores y costumbres un tanto sorprendentes. Pero tarda en atrapar, se torna
moroso, incluye detalles que no hacen necesariamente al nudo del cuento, a tal
punto que durante la primera hora no se entiende hacia donde va y el desinterés
se hace notar en un prolongado adagio difícil de remontar, aún con
geniales gags y sorprendentes chispazos en las notables actuaciones de
Verónica LLinás y Alejandra Flechner.
Sin embargo, los 20 minutos finales de la obra entran en un dislate surrealista
y delirante de gracia, creatividad y sorpresa muy fascinantes, que debería haber
sido –con su lógico crescendo- el estilo reinante durante toda la obra.
Héctor Díaz logra un atractivo personaje dominante y pusilánime a la vez,
con un estilo de actuación cuya comicidad impacta por la manera de decir
palabras que van y vienen sobre lo mismo, transmitiendo eficientemente el estado
de su psiquis atormentada por el amor. En tanto, Valeria Bertucelli, en
el papel de la hija, convence gradualmente durante el transcurso de la obra.
La puesta soluciona con mucha efectividad los cambios de escenografía,
estupendamente diseñada y realizada, así como los efectos inherentes a las
escenas misteriosas –impresionante la muerte de la abuela- que no desdeñan un
concepto estético atrapante. La banda de sonido colabora con música y sonidos
que componen sugerentemente el clima de horror y de locura. Martin Wullich
Se dio hasta noviembre de 2009
Multiteatro
Av. Corrientes 1283 – Cap.
(011) 4382-9140
www.multiteatro.com.ar
PUBLICADA 08/09/2009
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