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CRUCERO GUALEGUAYCHU, regocijo humorístico musical
El talentoso Dan Breitman actúa, canta y baila divirtiendo tiernamente.
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Actúan: Dan Breitman y Diego Feldman Músico: Pablo Grande Vestuario: Diego Guajardo Escenografía: Gabriel Tubi Música original: Breitman, Grande y Katz Dirección: Marcelo Katz
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Con su roja nariz de clown, su remera de
gondolero veneciano y una simpatía rebosante, Dan Breitman recibe en
persona a los espectadores que oficiarán de pasajeros en un estrambótico
crucero. Acompañado por el músico Pablo Grande -quien le sigue muy bien
el juego-, Breitman surca aguas inusitadas, parodiando canciones, componiendo
diferentes personajes, bailando ritmos variados, contando historias insólitas,
con un humor inteligente que va desde la más cándida inocencia hasta la más fina
ironía.
La atrayente música y las letras
disparatadas son protagonistas importantes en el lúdico espectáculo dirigido por
la sabia y encantadora batuta de Marcelo Katz (Aguas
e Ilusos, entre otros), quien extrae la gracia imperdible, los
chispeantes gestos y actitudes, los ocurrentes movimientos corporales y la
seducción natural de un artista muy bien formado en las disciplinas de la
escena. Breitman pasa de un personaje a otro sin solución de continuidad,
otorgándoles un sello distintivo abrevado en una aguda observación cotidiana.
Así es capaz de recrear una empanada, animar un sorteo con tómbola, convertirse
en un paciente profesor de aqua gym o impacientarse con un chico perdido.
Enfundado en un largo vestido de gasa, recita con el fondo de un nocturno de
Chopin, para pasar a letras de Charly García y terminar con ¿Donde vamos de
vacaciones? de Palito Ortega, mientras se transforma en un fanático
futbolero. También puede sostener serias conversaciones con el capitán del
crucero, aunque siempre lo despida con un seductor besito. O intentar un pueril
argumento de calma, mientras su cara se llena de pavor, ante un inminente
naufragio.
La ocurrente escenografía de Gabriel
Tubi da marco a la náutica ilusión, mientras Diego Feldman
personifica con sarcasmo a una imponente gorda o una grotesca asistente. Vale la
pena subirse a este crucero que, en una hora exacta, lo dejará en el mismo lugar
pero con una sonrisa contagiosa. Martin Wullich
Se dio hasta noviembre de 2009 Teatro El Piccolino Fitz Roy 2056
- Capital 4779-0353 www.elpiccolino.com.ar www.marcelokatz.com.ar
PUBLICADA 08/03/2009
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